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Hígado

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Anatomía del hígado:

El hígado está situado en la parte superior derecha de la cavidad abdominal, debajo del diafragma y por encima del estómago, el riñón derecho y los intestinos. El hígado tiene forma cónica, es de color marrón rojizo oscuro y pesa alrededor de 3 libras.

Aspectos generales:

Forma: se compara con la mitad superior del ovoide horizontal, de gran extremo derecho, alargado transversalmente.

Coloración: rojo pardo.

Consistencia: friable (frágil). Está constituido por un parénquima, rodeado por una fina cápsula fibrosa, llamada cápsula de Glisson.

Longitud: en el adulto mide aproximadamente 26 por 15 cm en sentido antero posterior, y 8 cm de espesor a nivel del lóbulo derecho.

Peso aproximado: 1500 g.

Está dividido en cuatro lóbulos:

Lóbulo derecho, situado a la derecha del ligamento falciforme;

Lóbulo izquierdo, extendido sobre el estómago y situado a la izquierda del ligamento falciforme;

Lóbulo cuadrado, visible solamente en la cara inferior del hígado; no se encuentra limitado por el surco umbilical a la izquierda, el lecho vesicular a la derecha y el hilio del hígado por detrás;

Lóbulo de Spiegel (lóbulo caudado), situado entre el borde posterior del hilio hepático por delante, la vena cava por detrás.

Clínicamente, y quirúrgicamente sobre todo, se emplea el concepto de segmento hepático, basándose en las divisiones arteriales y en el hecho de que haya pocas anastomosis entre segmentos. Si miramos por la cara antero superior del hígado, podemos distinguir de derecha a izquierda un segmento posterior, en el borde del lado derecho, seguido de un segmento anterior, un segmento medial y un segmento lateral que forma el límite izquierdo.

La sangre que llega al hígado proviene de las dos fuentes que se indican a continuación:

La sangre oxigenada llega al hígado a través de la arteria hepática.

La sangre rica en nutrientes llega a través de la vena porta hepática.

El hígado recibe permanentemente alrededor de medio litro de sangre (el 13 por ciento de la sangre total del cuerpo). El hígado consta de dos lóbulos principales que a su vez están formados por miles de lobulillos. Estos lobulillos se conectan con pequeños conductos que a su vez están conectados con conductos más grandes que finalmente forman el conducto hepático. El conducto hepático transporta la bilis producida por las células del hígado hacia la vesícula biliar y el duodeno (la primera parte del intestino delgado).

Funciones del hígado:

El hígado regula los niveles sanguíneos de la mayoría de los compuestos químicos y excreta un producto llamado bilis, que ayuda a eliminar los productos de desecho del hígado. Toda la sangre que sale del estómago y los intestinos pasa a través del hígado. El hígado procesa esta sangre y descompone los nutrientes y drogas en formas más fáciles de usar por el resto del cuerpo. Se han identificado más de 500 funciones vitales relacionadas con el hígado. Entre las funciones más conocidas se incluyen las siguientes:

La producción de bilis, que ayuda a eliminar los desechos y a descomponer las grasas en el intestino delgado durante la digestión.

La producción de determinadas proteínas del plasma sanguíneo.

La producción de colesterol y proteínas específicas para el transporte de grasas a través del cuerpo.

La conversión del exceso de glucosa en glucógeno de almacenamiento (glucógeno que luego puede ser convertido nuevamente en glucosa para la obtención de energía).

La regulación de los niveles sanguíneos de aminoácidos, que son las unidades formadoras de las proteínas.

El procesamiento de la hemoglobina para utilizar su contenido de hierro (el hígado almacena hierro).

La conversión del amoníaco tóxico en urea (la urea es un producto final del metabolismo proteico y se excreta en la orina).

La depuración de la sangre de drogas y otras sustancias tóxicas.

La regulación de la coagulación sanguínea.

La resistencia a las infecciones mediante la producción de factores de inmunidad y la eliminación de bacterias del torrente sanguíneo.

Cuando el hígado degrada sustancias nocivas, los subproductos se excretan hacia la bilis o la sangre. Los subproductos biliares entran en el intestino y finalmente se eliminan del cuerpo en forma de heces. Los subproductos sanguíneos son filtrados por los riñones y se eliminan del cuerpo en forma de orina.

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Enfermedades del hígado

Los padecimientos del hígado son:

La hepatitis A;

La hepatitis B;

La hepatitis C;

La hepatitis D;

La hepatitis G;

La hepatitis TT;

La cirrosis hepática;

Enfermedades autoinmunes tales como la colangitis esclerosante primaria, la cirrosis biliar primaria y la hepatitis autoinmune;

Enfermedades congénitas tales como el síndrome de Gilbert, el síndrome de Crigler-Najjar, el síndrome de Rotor y el síndrome de Dublín-Johnson;

La esteatohepatitis no alcohólica y

El hepatocarcinoma (cáncer de hígado).

Una persona con  enfermedad hepática tiene que consumir una dieta especial, la cual protege al hígado del trabajo duro y lo ayuda a funcionar lo mejor posible.

Funciones

Las proteínas normalmente ayudan a la restauración del tejido y a la prevención de la acumulación de grasa y daño a las células hepáticas.

En personas con daños hepáticos severos, las proteínas no son procesadas apropiadamente y los productos residuales se pueden acumular y afectar el cerebro. Restringir la cantidad de proteína en la dieta puede reducir la posibilidad de que se acumulen productos de desecho tóxicos.

El cuerpo almacena carbohidratos en la forma de glucógeno. El aumento de los carbohidratos en la dieta ayudar a preservar las reservas de glucógeno. Las personas con enfermedad hepática posiblemente necesiten incrementar su ingesta de carbohidratos en proporción a la proteína.

 

Un conteo sanguíneo bajo conteo sanguíneo bajo, los problemas de nervios problemas de nervios y las deficiencias nutricionales que ocurren con la enfermedad hepática se pueden tratar con fármacos y suplementos vitamínicos.

La sal en la alimentación puede empeorar la acumulación de líquidos y la hinchazón en el hígado, debido a que lleva a que el cuerpo retenga agua. La mayoría de las personas con enfermedad hepática deben restringir la cantidad de sodio en la alimentación.

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Fuentes alimenticias

El hígado interviene en el metabolismo (conversión de los alimentos en energía) de todos los alimentos.

El hecho de cambiar la dieta incrementando o disminuyendo las proteínas, los carbohidratos, las grasas y las vitaminas pueden afectar posteriormente el funcionamiento del hígado enfermo, especialmente su producción de proteínas y vitaminas.

Efectos secundarios

Debido a que la enfermedad hepática puede afectar la absorción de alimentos y la producción de proteínas y vitaminas, su dieta puede influenciar su peso, apetito y las cantidades de vitaminas en su cuerpo. No limite demasiado la proteína, debido a que puede causar deficiencias de ciertos aminoácidos.

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Recomendaciones

Las recomendaciones dietéticas pueden variar ligeramente, dependiendo de qué tan bien esté funcionando su hígado. Es muy importante estar bajo el cuidado de un médico, dado que la desnutrición puede conducir a problemas graves.

En general, las recomendaciones para pacientes con enfermedad hepática severa pueden incluir:

Consumo alto de alimentos con carbohidratos, los cuales deben ser la mayor fuente de calorías en esta dieta.

Ingesta moderada de grasas, como lo prescriba el médico. El incremento recomendado de grasas y carbohidratos ayuda a preservar las proteínas en el organismo y prevenir su descomposición.

Consumo aproximado de 1 gramo de proteína por kilogramo de peso corporal. Esto significa que un hombre de 70 kilogramos (154 libras) debe comer 70 gramos de proteína por día. Esto no incluye la proteína proveniente de almidones y verduras. Una persona con daño hepático severo posiblemente deba consumir menos proteína de ésta e incluso puede estar limitada a pequeñas cantidades de suplementos nutricionales especiales. Sin embargo, evite reducir demasiado la proteína porque puede llevar a desnutrición.

Suplementos vitamínicos, en especial vitaminas del complejo B.

Limitar el consumo de sodio (normalmente 1 – 2 gramos por día) si usted está reteniendo líquidos.

Muestra de Menú

Desayuno

1 naranja

Avena cocida, con leche y azúcar

1 tostada de pan integral

2 cucharadas pequeñas de margarina

Mermelada de fresa

Café o té

 

Almuerzo

110 g (4 onzas) de carne magra de pescado, aves o carnes rojas cocidos

Un producto con almidón (como las papas)

Una verdura cocida

Ensalada

2 tajadas de pan integral

2 cucharadas pequeñas de margarina

1 cucharada grande de gelatina

Fruta fresca

Leche

 

Refrigerio de la tarde

Leche con galletas integrales

Cena

110 g (4 onzas) de pescado, aves, o carnes cocidos

Un producto con almidón (como las papas)

Una verdura cocida

Ensalada

2 panecillos integrales

2 cucharadas grandes de margarina

Fruta fresca o postre

235 ml (8 onzas) de leche

 

Refrigerio de la noche

Un vaso de leche o un pedazo de fruta

Por lo regular, no hay precauciones con alimentos específicos.

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Si tiene inquietudes con respecto a la dieta o los síntomas, consulte con el médico.

Referencias:

http://www.uchospitals.edu/online-library/

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/002441.htm

 

 

 


Written by omnisitio

septiembre 5, 2010 at 5:47 pm

Una respuesta

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  1. Material muy valioso, muchas gracias por compartir.

    Arturo

    abril 7, 2014 at 5:37 pm


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